¿Por qué la resistencia no debe entenderse como falta de voluntad del paciente, sino como un fenómeno clínico que debe ser analizado?
- Natalia Moraga Beltrán

- 6 jun
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En la práctica clínica puede ser fácil pensar que cuando un paciente calla, evita ciertos temas, se contradice o al parecer no avanza, lo hace por falta de voluntad. Desde la nutrición, lo veo cuando un paciente no logra sostener un tratamiento, no sigue indicaciones o repite conductas que afectan su salud. Sin embargo, desde el psicoanálisis, la resistencia no debe entenderse como la negativa del paciente, sino parte fundamental del material clínico que el análisis debe tomar en cuenta.
Desde esta perspectiva, el paciente no se resiste solo porque no quiere avanzar. La resistencia aparece ligada a defensas, funciones del yo y formas de relación de objetos. Por eso, el silencio, la evitación, confusión o la dificultad para asociar libremente, no debe interpretarse de inmediato. Más bien, es momento de observar la función de esa resistencia, que afecto intenta evitar y qué contenidos inconscientes podrían estar. Esto puede mostrar el modo en que el paciente intenta protegerse de algo que le resulta amenazante, vergonzoso, doloroso o conflictivo.
En otros campos de la salud muchas veces se piensa de la dificultad del paciente en término de adherencia al tratamiento, disciplina o voluntad. Sin embargo, este tema permite ubicar otro panorama: el sujeto puede desear mejorar y, al mismo tiempo, defenderse inconscientemente de aquello que el tratamiento moviliza. Por eso en el análisis, la resistencia se escucha, se reconoce y se trabaja.
Greenson propone que el primer paso para trabajar una resistencia es reconocerla. El sujeto necesita saber que hay una resistencia funcionando y ésta debe volverse demostrable para él. Después, se requiere confrontarla y aclararla, es decir, como aparece, en qué forma se manifiesta. Sólo entonces puede interpretarse, buscando el motivo, modo, historia y relación con los afectos o fantasías que el paciente intenta evitar. Es importante aclarar que la interpretación no es un señalamiento acusatorio, sino la forma de hacer consciente algo que permanecía fuera del alcance del Yo razonable del paciente.
Entonces, la resistencia no es un fracaso del tratamiento, sino parte del material analítico. Esta idea resulta importante porque permite pensar que muchas veces el problema no está solamente en saber qué hacer, sino en comprender que se moviliza en el paciente cuando un cambio comienza a darse en un tratamiento nutricional.




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