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El cuerpo no nace como cuerpo: se vuelve historia.
El cuerpo no nace como algo propio: se vuelve historia a partir de las miradas, palabras, cuidados y silencios que lo rodean desde el inicio. No somos sólo biología; también somos memoria, vínculo y relato. Por eso, habitar un cuerpo implica reconocer las huellas que otros dejaron en él, pero también abrir la posibilidad de resignificarlo y escribir, poco a poco, una historia en nombre propio.

Omar Haddad Segura Landin
25 jun9 min de lectura


Lo que queda cuando todo cambia.
El duelo aparece cuando una pérdida rompe la estabilidad con la que habitábamos el mundo. Nos confronta con la ausencia, la fragilidad de los vínculos y la necesidad de reorganizar nuestro mundo interno. Aunque duele, también transforma: no devuelve lo perdido, pero permite encontrar nuevas formas de vivir con las cicatrices, los recuerdos y aquello que seguimos siendo después del cambio.

Omar Haddad Segura Landin
15 jun3 min de lectura


¿Qué tanto poder tiene un analista en el paciente cuando se hace la transferencia?
La transferencia coloca al analista en un lugar de gran peso psíquico: el paciente deposita en él figuras, afectos y temores de su historia. Ese poder exige una ética rigurosa, porque palabras, silencios y gestos pueden tocar zonas profundas. El análisis no busca conservar ese poder, sino hacerlo visible para que el paciente recupere libertad frente a sus repeticiones.

Sofía Aguilar Corral
10 jun2 min de lectura


¿Encuentra tu mejor versión?
n una cultura que exige optimizarnos y alcanzar una “mejor versión”, el análisis propone otro camino: no perfeccionar el yo, sino interrogarlo. Escuchar el malestar, reconocer las repeticiones y soltar la imagen ideal puede abrir una forma más honesta de habitar la propia vida.

Omar Haddad Segura Landin
7 jun2 min de lectura


¿Por qué la resistencia no debe entenderse como falta de voluntad del paciente, sino como un fenómeno clínico que debe ser analizado?
La resistencia no es falta de voluntad ni fracaso del tratamiento. Es una forma en que el paciente se defiende de afectos, recuerdos o conflictos difíciles de enfrentar. Por eso, en la clínica, no debe juzgarse: debe escucharse, reconocerse y analizarse como parte esencial del proceso terapéutico.

Natalia Moraga Beltrán
6 jun2 min de lectura
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